¿Cómo mejorar la relación con mis papás?

Muchos chavos se han acercado conmigo llenos de tristeza, enojo y frustración debido a los constantes problemas y conflictos que viven con sus padres. Su hogar se vuelve testigo de constantes gritos y malos tratos. La comunicación y el respeto son dos elementos que se han perdido por completo

Esto se da por dos factores importantes que son la falta de una comunicación sana y de confianza entre padres e hijos. Los papás no saben cómo acercarse a sus hijos por no querer invadir su libertad y los hijos conforme van creciendo, les cuesta más trabajo poder ver en papá y en mamá la mejor referencia para contarles sus cosas, ya sea por temor a que los juzguen o simplemente porque no los van a entender.

Por ello hoy te compartimos estos 4 consejos para que puedas mejorar la relación con tus padres:

1.Respétalos: Si de verdad quieres mejorar tu relación con ellos, debes empezar por respetarlos y reconocer en su persona, una autoridad. Sé que muchos creen que no hay en el mundo padres tan estrictos y cerrados como los suyos, por lo que en más de una ocasión te has quejado con alguien por la desesperación y frustración que te provoca su falta de comprensión hacia ti. Pero, la realidad es que debes reconocer que mucho de lo que eres y de lo que has logrado hasta hoy, ha sido en gran parte gracias a ellos. Su compañía y orientación es una parte esencial de tu vida. Cuando te digan algo, no te desesperes, respétalos escuchándolos, sin olvidar que quieren lo mejor para ti y desean prepararte para el futuro. De hecho, éste es un mandamiento de Dios, que si lo cumplimos nos promete larga vida. Ya nos dice en Ex 20, 12: “Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar”.

2.-Piensa antes de hablar: Conforme vamos creciendo llega ese momento cuando pensamos que, por nuestra edad, lo sabemos todo de la vida; en fin, queremos comernos el mundo. En esta etapa, muchas veces nuestros padres llegan a convertirse en los villanos crueles de nuestra historia, pues en vez de apoyarnos parece que sólo buscan nuestra ruina. El único deseo de tus padres es guiarte, no controlarte. Mediantes sus consejos buscan ayudarte a encontrar el mejor de los caminos, no una ruta al fracaso. Puede que no estés de acuerdo con ellos, pero no por eso debes ofender y lastimar. Siempre existen mejores maneras de decirlo y llegar a un punto en común. Evita hacer sentir mal a tus padres diciendo cosas de las que después te puedas arrepentir y sea demasiado tarde. Mira que nos dice el libro de Proverbios: “El corazón del sabio hace su boca sensata, en sus labios es más persuasiva la doctrina” (Proverbios 16,23).

3.- Compréndelos: Para nosotros como hijos es muy fácil atrevernos a juzgar a nuestros padres. Pero ¿Quién nos da esa autoridad? Por un momento, ponte a pensar en ellos, en su forma de ser, en cómo ha sido su vida y las situaciones que les ha tocado superar en su pasado. Estoy seguro que descubrirás que los has juzgado de manera equivocada. No olvides que antes de ser tus padres, fueron igual que tú, jóvenes con sueños e ilusiones, alegrías y tristezas, tuvieron miedos y tomaron malas y buenas decisiones. Date cuenta que son hombres y mujeres, hijos y hermanos, son más que un papá y una mamá. Por tanto, antes de aventurarte a juzgarlos duramente, mira todo lo que han logrado y han hecho por ti y  por formar la familia que ahora tienes. Los padres perfectos no existen, nadie les enseñó cómo ser papás. Ten paciencia y compréndelos. Mira este consejo en el libro del Eclesiástico: “Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y en su vida no le causes tristeza. Aunque haya perdido la cabeza, sé indulgente, no le desprecies en la plenitud de tu vigor” (Eclesiástico 3, 12.13).

4.-Expresa más: La correcta comunicación es el pilar en toda relación humana. Quizás tus papás sean de las últimas personas con las que acostumbras hablar de lo que te pasa. Con ellos no te expresas como lo haces con tus amigos ni mucho menos tocas lo temas comunes y todo por temor a que te regañen y puedas enojarse. Date la oportunidad de sentarte a platicar con ellos. Empieza con una sencilla conversación, ellos necesitan escucharte, quieren que los hagas parte de tu vida. Imagínate qué pasaría si expresaras más seguido lo mucho que los quieres ¿es una buena idea no? No te reserves ningún tema por temor a ser juzgado, verás que si logras abrirte de esta manera con ellos, comenzarán cambios extraordinarios. Graba en tu corazón estas palabras del Libro de Sirácides: “Honra a tu padre con todo tu corazón; no olvides nunca que tu madre sufrió por ti. Acuérdate que por ellos tu naciste: ¿qué les darás por todo lo que te dieron?”  (Sirácides (Eclesiástico) 7,  27-28).

Si aún tienes a tus padres contigo, aprovéchalos y quiérelos. No los juzgues, al contrario, agradéceles todo lo que han hecho por ti. Mira que Dios no se queda con nada y él que todo lo ve sabrá recompensar tu obediencia a ellos. Esta es la promesa que hace:  “Quien honra a su padre expía sus pecados; como el que atesora es quien da gloria a su madre. Quien honra a su padre recibirá contento de sus hijos, y en el día de su oración será escuchado.” (Eclesiástico, 3 3-5)

About Daniel Alberto Robles Macías

Daniel, Abogado de profesión y católico por convicción; entregado de tiempo completo a la evangelización. "No tengan miedo de mirarlo a Él" San Juan Pablo II

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