¿Qué me va a tocar a mí?

En este domingo el Señor nos invita a contemplar que nos ofrece una salvación total, gratuita y universal. Además, quiere que aprendamos que su justicia es diferente a la de los hombres.

En el Evangelio de hoy (Mt 20, 1-16) escucharemos la parábola de los trabajadores que fueron contratados a diferentes horas del día, desde la mañana, a media mañana, a mediodía y por la tarde, y cuando al final de la jornada se les pagó, todos recibieron exactamente lo mismo, un denario. Por supuesto que los primeros le reclaman al dueño, alegando que ellos habían trabajado más, pero el Señor les dice que no fue injusto porque con ellos había pactado esa cantidad.

Hoy el Señor quiere que aprendamos que Dios es misericordioso y generoso con todos los hombres. La generosidad del dueño de la viña, el cual representa a Dios, es la más grande enseñanza de hoy. La salvación de los hombres es igual, es don y gracia, no mérito ni cantidad, sino generosidad en la entrega. No seremos más santos o menos santos. La salvación es un regalo igual para todos, un don inmerecido para todos.

Si todavía resuena en tu interior esta pregunta de: ¿Qué me va a tocar a mi que te he seguido? ¿Cuánto más me tocará a mí que desde joven cumplo todo esto? ¿Qué lugar especial me tocará porque estaba en muchos grupos parroquiales? Si esto te preguntas, yo creo que sería la señal de que lo que hacemos, no lo hacemos con el amor suficiente y nos falta perfeccionar nuestra entrega. Pudiera ser que lo que hacemos, lo realizamos por vanagloria o con alguna motivación no muy cristiana.

Esta parábola  es una clara confrontación con el Dios de los fariseos, el cual pagaba según sus méritos y las observancias más rigurosas de la ley. Nuestro Dios no paga, sino que ama, perdona, comprende y los hace siempre únicamente por amor.

Debemos aprender a confiar en el Señor, ya que el dueño de la viña únicamente les dijo a los primeros cuánto les iba a pagar, a los demás, sólo les dijo: “les pagaré lo que sea justo”, lo primero que preguntamos en nuestros trabajos es ¿Cuánto me van a pagar, cuáles son mis prestaciones y cuántas vacaciones tengo? Estos hombres confiaron en la justicia del dueño. Estamos invitados a trabajar incansablemente y de manera generosa, con profunda alegría y con la confianza de que Dios será justo con nuestro trabajo.

Las personas egoístas, tacañas o avaras son las que no han reconocido el obrar de Dios en sus vidas, y no han tenido una experiencia de su amor.

 

About Daniel Alberto Robles Macías

Daniel, Abogado de profesión y católico por convicción; entregado de tiempo completo a la evangelización. "No tengan miedo de mirarlo a Él" San Juan Pablo II

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