¡No me gusta que me corrijan!

Todos tenemos amigos, que están con nosotros en los momentos más significativos y memorables, en las alegrías y en las equivocaciones, sin embargo, en medio del error, pocos de ellos saben corregirnos de la manera adecuada. Algunos en aquellas situaciones, saben bien cómo consolarnos, consentirnos, hacernos sentir mejor o algunos, con esta intención, hasta nos solapan. Y ni se diga cuando nosotros no hemos caído en cuenta de nuestro error, pues pueden pasar meses o hasta años, sin que nos enteremos que lo hicimos o que lo estamos haciendo mal, podemos permanecer repitiendo el mismo mal hábito sin saber que deberíamos cambiarlo porque nuestro amigo para no herirnos, permanece callado.

Sin embargo, la corrección fraterna, es clave en la verdadera relación de amistad o de amor, o incluso dentro de cualquier comunidad, el que sus miembros sepan realizar y recibir la corrección fraterna, es necesario para tener una sana interacción y para que la comunidad progrese a la par (Una comunidad puede ser desde a un noviazgo hasta un grupo parroquial, un equipo deportivo, etc.).

Pero ¿qué es exactamente  la corrección fraterna y de dónde surge?

La corrección fraterna es la propuesta que Jesucristo nos invita a hacer para corregir a quien está errando… Él nos ha dicho que si alguno de nuestros amigos nos ofende, lo corrijamos hablando con él a solas si con esto, él escucha y recibe la corrección, hemos ganado a un hermano, pero si no es así, debemos ir con dos  o tres más que sean también testigos de su error y si ni así, quien es corregido, escucha, debemos ir a comentarlo con la comunidad. Si la persona ni frente a la comunidad reconoce su error y se propone corregirlo, de nuestra parte no habrá nada que hacer, más que orar al Espíritu Santo por él.

El Papa Francisco nos da 2 tips para que nuestra corrección fraterna sea hecha adecuadamente. Él ha dicho que ésta debe ser dolorosa para quien la hace, no debemos hacer una corrección sintiendo placer al hacerla. También el Papa nos dice que la corrección debe hacerse con amor; también al corregir debemos hablar con la verdad y siempre con humildad, sabiendo que si  la persona a la que corrijo tiene este mal hábito yo tengo muchos que trabajar.

Sin duda, tanto realizar como recibir una corrección fraterna requiere valentía, pero por esto mismo nos asemeja a Cristo porque Él siempre fue valiente y espera que quienes lo sigamos tengamos la valentía y el coraje para llevar a otros a ser mejores y buscar nosotros serlo también.

 

About María Teresa García Barba

Estudiante de la Lic. en Ciencias de la Comunicación. Es muy perseverante, responsable, empática y muy amorosa, que tiene como centro y prioridad a su familia. Participa de la Pastoral de la UNIVA, donde participa en varias actividades como líder-servidora. Desea Evangelizar siempre el mensaje del Amor y Salvación, siguiendo el ejemplo de Jesús, a través de las acciones concretas de la Pastoral, en las aulas de clase, en su hogar, en la vida diaria en general, y ¿por qué no? ¡Hasta en los medios! En sus tiempos libres, disfruta de la lectura y la música, le encanta cantar, ver películas y series de televisión, además de pasar tiempo con su familia.

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