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La cruz es fuente inagotable de vida

Queridos amigos, nos encontramos muy cerca de la Semana Santa donde acompañaremos a Cristo en su Pasión, Muerte y Resurrección. Hoy se nos invita a reconocer la radical fecundidad de la muerte y resurrección de Cristo, debemos también dar frutos de amor y santidad como Él.

En la primera lectura del profeta Jeremías (Jer. 31, 31-34) escuchamos que, a pesar de que los habían roto las alianzas con Dios, éste quiere hacer una NUEVA ALIANZA, la cual no que de grabada en piedras, sino en el mismo corazón del hombre. Es lo mismo que Dios quiere hacer con nosotros cada domingo, esa nueva alianza es la Eucaristía que nos alimenta y fortalece, que nos nutre y santifica.

En el Evangelio de Juan (Jn. 12, 20-33) escuchamos que había unos griegos, de religión judía, que habían llegado a Jerusalén para la fiesta de la Pascua, le piden a los apóstoles VER A JESÚS. Lo más seguro es que estas personas anónimas han escuchado hablar mucho de Jesús y quieren verlo personalmente. Lo expresan convencidos: “Queremos ver a Jesús”.

Estas palabras pudiéramos tomarlas muy por encima y no darles importancia. En realidad nos hablan de una profunda necesidad, de un deseo grande que está en el corazón de muchas personas que han oído mucho de Jesús, pero que aún NO se han encontrado con Él.

Y el problema aquí es que a veces no nos hemos encontrado con Él, porque buscamos respuestas según nuestras categorías. Cuando los discípulos le dicen de estas personas a Jesús , éste les respondió algo que no se esperaban: “Ha llegado la hora de que el Hijo del hombre sea glorificado. Yo les aseguro que si el grano de trigo, sembrado en la tierra no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto”.

Jesús no les contestó.. a sí.. traemelos para que nos tomemos una selfie, sino que se respusta fue algo que reveló su identidad… su misión. Su respuesta fue el camino para poderlo conocer verdaderamente: LA CRUZ.

Cristo con su muerte en la cruz nos obtiene la salvación, muriendo dio fruto abundante para toda la humanidad. Con esta imágen del trigo, Jesús mismo nos habla de la fecundidad de la cruz, de la entrega, de la donación.

La cruz de Cristo es una fuente inagotable de vida, todos por el bautismo participamos de esta cruz.. debemos también aprender a morir a nosotros mismos: a nuestro egoísmo, nuestra envidia, nuestros resentimientos, nuestra mediocridad… para poder dar fruto. En Cristo tenemos el mejor ejemplo para perder la propia vida por amor a los demás. 

Actualmente nos gusta más la fama, el prestigio, la vida fácil y cómoda… pero sólo uniéndonos a la cruz de Cristo podremos dar fruto.

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