La Charla DominicalReflexiones

¿Qué ídolos gobiernan nuestra vida?

Amigos,  ya vamos en la tercera semana de Cuaresma, en donde se nos invita a purificar nuestros corazones de todos los falsos dioses, de todos los ídolos que nos roban la libertad y no nos dejan vivir en el amor.

En la lectura del Éxodo escuchamos la exhortación directa y tajante al pueblo de que no deberá tener ídolos, de que no deberá tener otros dioses fuera de Él, ya que Él es su Dios y fue quien los sacó de la esclavitud. Esto me hace reflexionar en cuántos ídolos actuales gobiernan, rigen y dan rumbo a nuestras vidas, a nuestros jóvenes. Dios los había liberado de la esclavitud del faraón, y ellos solos se volvían a esclavizar con sus falsos dioses, nos pasa lo mismo.

Vivimos esclavizados por el dios dinero, trabajo, faima, éxito fácil placer, etc. Por su parte, en el Evangelio de Juan (Jn 2, 13-25) vemos a un Jesús muy diferente del que estamos acostumbrados, hoy nos toca presenciar en Jesús enardecido, lleno de cólera, que entra violentamente a destruir el mercado que habían instalado en la casa del Padre.

Jesús llama al Templo casa de oración, era la casa del encuentro con Dios, y los hombres la habían profanado, la habían convertido en un vil mercado. Jesús venía de participar en las bodas de Caná, de haber celebrado el amor, la alegría… y se encuentra con esto.. con un verdadero desorden dentro de la casa de su Padre.

Jesús se enfrenta a su primera indignación en su ministerio en este lugar; su primer disgusto no lo tiene con una adúltera, con un fariseo.. sino que su primera indignación la tiene con esos hombres religiosos que habían convertido el culto y la religión en un vil mercado, en donde se compraba y se vendía de todo.. no se ofrecía nada, habia un culto vacío.

A nosotros nos puede pasar lo mismo, pensar que Dios se disgusta, se entristece, se duele por los ladrones, los asesinos, las prostitutas.. y ciertamente sí le duele la lejanía de estas personas.. pero qué tanto le dolerá la situación de todos nosotros que venimos, qué se supone que somos personas piadosas y religiosas.. ¿cómo está tu corazón? ¿Está limpio… o tal vez lleves allí también todo un lugar sucio y lleno de negocios despreciables a los ojos de Dios?

Así como el Templo debía ser una casa de oración, así también somos todos templos del Espíritu Santo y debemos ser casas de oración, lugares donde se viva el amor. Dios quiere que limpiemos nuestro interior, que expulsemos todos los ídolos, todos nuestros vicios, nuestros apegos… los cuales no nos dejan ser adoradores en espiritu y en verdad, tal como Dios lo quiere.

¿Harás de tu corazón una casa de oración o seguirá siendo un lugar de negocios sucios?

 

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