Este es el secreto para que puedas perdonar de verdad ¡Te ayudará mucho!

Recuerdo una anécdota que mi madre me contó alguna vez. Cuando eran niños, dos de sus hermanos, que siempre se pasaban el tiempo en constantes peleas y discusiones, un día llegaron a los golpes y su madre separando aquella pelea, los encaró, ordenándoles que para poder perdonarse de verdad debían lamerse uno al otro el lomo; los dos preocupados y, a la vez, asustados por lo que pedían aquellas palabras, terminaron obedeciendo muy a su pesar y así, dice mi mamá, no volvieron a terminar en porrazos otra vez.

Al escuchar esta historia me hace reflexionar profundamente sobre el verdadero sentido que tiene perdonar de corazón al otro, entendí  que va más allá de expresarlo sólo con palabras. Sin duda, esta anécdota que me contó mi madre, encierra mucho de lo que quiero compartirte, empezando porque al “lamerse las espaldas” dejamos a un lado nuestro ego, aceptamos nuestro error y reconocemos el arrepentimiento del otro, y así no guardamos rencor. En consecuencia, demostramos que nos estamos recuperando de algo que nos ha producido dolor ya sea porque fue recibido o porque nosotros lo provocamos, pero queremos subsanar aquello que causó el daño. En resumen, debemos desprendernos de nosotros mismos a la hora de dar o pedir perdón.

El perdón debe de ser un acto de completa libertad. ¿Cuántas veces has tenido que pedir perdón o aceptarlo a pesar de que dentro de ti aún habitaba el coraje o el resentimiento? Cuando aceptas el sentimiento de odio que nace en ti  por no querer perdonar, creas un círculo vicioso de violencia que se encarga de justificarlo. En el momento en el que decides perdonar, este círculo se termina, entonces, liberas a la otra persona y a ti mismo de esta carga tan pesada de pedir y obtener perdón. Por eso, antes que todo, libérate a ti mismo y desátate de esos enojos y rencores.

Atreverse a perdonar es renunciar a la venganza y al odio, es buscar, sobre todo, lo mejor para el otro. Por eso hoy te comparto estos 4 consejos para que aprendas a perdonar de corazón:

1.- Reconoce la ofensa: Tras recibir una ofensa conviene preguntarnos: ¿qué sucedió?, ¿quién lo hizo?, ¿qué efectos tuvo sobre mí? saber si verdaderamente fuimos lastimados o si sólo estamos hundidos en el orgullo y el enojo. Si logras reconocerlo, estarás dando un primer paso para poder perdonar.

2.- Expresa lo que sientes: Busca a alguien de tu mayor confianza con quien puedas compartir tus emociones y pensamientos respecto de la situación, esto te ayudará a ver lo sucedido con una mejor perspectiva, además que te servirá para desahogar todo aquello que te inquieta en el corazón.

3.- Valora tus fallos: Es importante reflexionar cómo fue nuestra actuación en el momento de la ofensa, si fuimos groseros o intolerantes; en general, qué actitud mía pudo haber propiciado el daño. Hacer esto te ayudará a diferenciar el actuar de la persona.

4.- Busca la reconciliación: Si, así como lo lees, ¿cómo yo voy a pedir perdón? ¡Si yo soy el ofendido! Así es, dependa o no de tu parte, te invito a hacerlo. Puedes buscar a la persona y confrontarla, primero agradeciendo que te escuche todo lo que quieres expresarle, siempre y cuando lo hagas con respeto y humildad; luego, deja que él ahora explique lo que te hizo y por qué lo hizo, todo esto con el fin de estar en paz y buscar una solución a la relación fracturada.

Si Dios nos perdona todo por amor ¿Por qué nosotros no somos capaces de perdonar a nuestro hermano? Te invito a recordar lo que nos dice el Señor Jesús : “Por eso, si tú estás para presentar tu ofrenda en el altar, y te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí mismo tu ofrenda ante el altar, y vete antes a hacer las paces con tu hermano; después vuelve y presenta tu ofrenda.”  (Mt 5, 23).

¿Cómo saber si hemos verdaderamente perdonado? Cuando ya no sentimos más enojo, ni rencor al reencontramos con aquel que nos ha hecho sufrir.

 Es muy importante tomar en cuenta que el perdón es una cuestión personal y es un acto de completa libertad. Eres tú quien decide perdonar a alguien, aunque no olvides que para la reconciliación se necesitan ambas partes, por lo que no siempre será posible, pero al demostrar tu voluntad para solucionar las cosas hablará muy bien de ti y seguro hará ruido en la consciencia del otro. ¡Abre tu corazón y perdona!

About Daniel Alberto Robles Macías

Daniel, Abogado de profesión y católico por convicción; entregado de tiempo completo a la evangelización. "No tengan miedo de mirarlo a Él" San Juan Pablo II

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