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¿Estás hundido en la ansiedad? Hoy te digo qué hacer

Leí en internet una frase que decía “La ansiedad es la mente yendo más deprisa que la vida”. Me detuve a reflexionar sobre esto, ¿Cuántas veces hemos estado más preocupados por las situaciones del futuro que por las que suceden en el presente? Vaya que sí. Últimamente me ha tocado experimentar momentos de ansiedad en la vida de algunos amigos y familiares, incluso en la mía propia con mayor frecuencia. Es un miedo sin sentido, pero tan presente y poderoso que paraliza ¿Es horrible, no crees?

Rascando un poco en la vida diaria del ser humano, descubro que vivimos estresados, sometidos a muchas presiones y preocupados por esto y por aquello, y yo pregunto ¿Qué clase de vida es esa? ¿Qué sentido tiene estar todo el tiempo así? Si bien, vivir momentos de estrés y ansiedad nos mantiene alertas y concentrados en situaciones peligrosas para poder afrontarlas, también es cierto que la ansiedad puede no estar relacionada con la situación o incluso presentarse sin motivo alguno, lo cual nos mantiene paralizados y nos hace sentirnos indefensos; en consecuencia, afecta nuestras actividades diarias y no vivimos en paz.

Es importante reconocer cuál es el origen de sentirnos ansiosos, ya que cada uno de nosotros pasamos por diferentes circunstancias que nos lleva a vivir así. De nada sirve sufrir en balde, ya que si eso que nos preocupa tiene solución, deja de preocuparte y soluciónalo; si no tiene solución, tampoco te preocupes ya que no conseguirás nada con ello.

San Pablo nos dice (Filipenses 4, 6-7):

“No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús” 

¿Dónde está puesta nuestra confianza? Si la tuviésemos puesta siempre en Dios, seríamos capaces de superar cualquier situación. Pero el miedo nos paraliza y nos pone en una situación extrema y complicada, difícil de superar.

Las palabras “No teman” aparecen en la Escritura 365 veces, una para cada día del año ¡Que regalo! Dios sabe que en nuestra fragilidad necesitamos un impulso diario para afrontar las situaciones de la vida, un aliento. Dios es Padre, y un Padre amoroso y protector. Quizás las vivencias de cada uno de nosotros pueden variar; sin embargo, Dios nos ofrece los mismos dones y fuerzas que han sostenido a lo largo de la historia a todos los que confían en Él.

¿Cuál es la clave para superar la ansiedad? La oración, ésta es esencial, nos asegura la presencia de Dios y nos recuerda la necesidad de confiar siempre en su brazo y no en nuestra situación. ¡No dejes de orar ante cualquier momento de miedo, angustia o preocupación! Dios te escucha siempre y en todo momento.

Ahora bien, si tú descubres que tu ansiedad no es solamente un problema espiritual, sino que es causado por un trastorno mental, consulta a tu médico y él te dará un tratamiento apropiado para tu necesidad.

Te comparto esta oración contra la ansiedad que puedes rezar todos los días:

Dios todopoderoso, que conoces nuestras necesidades antes de que las pidamos, y nuestra ignorancia para pedir, libra a tus siervos de todo pensamiento de ansiedad por el mañana; concédenos experimentar la alegría por todos tus buenos dones y confirma nuestra fe, para que mientras buscamos Tu Reino, no suframos por la falta de ningún bien. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

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