¿Y tú eres buen pastor o perro pastor?

El domingo pasado el Señor nos recordaba que nunca nos deja solos, siempre va caminando con nosotros, incluso, cuando no podamos reconocerlo. Hoy nos invita a descubrirlo como el Buen Pastor, además de ser la única puerta por la que debemos entrar para tener vida abundante.

Hoy Jesús en el Evangelio de Juan (Jn 10, 1-10) se nos descubre como el pastor modelo, el pastor por excelencia y debemos escucharlo a Él. Qué Lástima que hoy en día hay muchas voces que nos hablan, o a veces, nos gritan y esto nos dificulta escuchar al Pastor que nos quiere guiar. Estas muchas voces que tratan de arrastrarnos son el dinero, el placer, la vida fácil, el conformismo, la moda, el poder o la fama. Pero ninguna de éstas nos da la plenitud, sólo la voz de Cristo, el Buen Pastor nos conduce a la vida abundante.

¿Por cuál voz te estas dejando conducir? ¿Qué es lo que mueve tu vida en este momento? 

Pero ahora, escuchar a Jesús no significa solamente oír su voz y ya; sino que escuchar significa reconocer su autoridad y su importancia, escuchar implica aceptar su mensaje, escuchar es dejarse guiar por él. Por lo tanto, hoy la palabra nos invita a tres cosas: 1.- Escuchar su voz  2.- Conocerlo de cerca y 3.- Seguirlo como discípulo fiel. No vamos a poder seguirlo fielmente si antes no somos capaces de escucharlo y si no lo conocemos, necesitamos conocerlo para poder amarlo.

Hoy también es la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, en la cual pedimos por todos los que se les ha encomendado la tarea de guiar a las ovejas; los invito a deverdad hacer mucha oración para que podamos guiarlos a Cristo y no a otros lugares apartados del Señor.

Cuando vemos a un rebaño siempre observamos a dos que van acompañando a las ovejas: El Pastor y el perro Pastor. Ya hablamos de que el Pastor debe ser como Jesús, siempre cuida a las ovejas, las conoce, las defiende de los peligros, las conduce por el buen camino. Pero el perro pastor también juega un papel singular, le ayuda al Pastor, corretea a las ovejas, les ladra para meterlas al rebaño, las persigue etc.  Pero cuando llega el perro con el Pastor, pone la cara linda y hasta le saca la lengua.

A veces nosotros estamos así, más que Pastores compasivos, alegres, pacientes, amorosos.. somos perros pastores: gruñones, toscos, no ladramos porque no podemos pero si gritamos etc. Pero también les pregunto a ustedes, que también tienen en su responsabilidad la tarea de cuidar y acompañar a otros. ¿Se comportan como verdaderos a ejemplo de Cristo; o como perros pastores?..  

 

About P. José Luis González Santoscoy

José Luis es Sacerdote de la Arquidiócesis de Guadalajara, México. Tiene mucho gusto por la lectura, el cine y es un apasionado de la magia. Comprometido con la evangelización a través de los medios de comunicación.

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