+ DIOSLa Charla Dominical

¿Eres admirador o seguidor de Jesús?

Charla Dominical

Queridos amigos, quisiera comenzar haciéndoles una pregunta: ¿Ustedes admiran a Jesús? A lo mejor, la mayoría me contestaría que sí, por su vida, por sus milagros, por sus palabras, etc. Pero hoy vamos a descubrir que no es lo mismo admirar a Jesús que seguir a Jesús. Jesús no quiere admiradores, sino que quiere discípulos.

En la primera lectura del profeta Ezequiel, (Ez 2, 2-5) nos damos cuenta de que este profeta recibió de Dios, la difícil misión de llamar a Israel a un cambio radical de vida. No le fue muy bien, pues el pueblo rebelde y obstinado se hizo sordo a las palabras que exhortaban a la conversión. Por su parte, Pablo nos cuenta cómo, frente a la gran misión que Dios le encomienda, experimenta su pequeñez y la fragilidad de su vida.

De esto podemos aprender que en la misión que Dios nos encomienda a cada uno, hay pruebas y dificultades, con ellas recordamos que somos enviados y no autores del mensaje. Pero, así como el Señor le dijo a Pablo: “Te basta mi gracia, porque mi poder se manifiesta en la debilidad”, así también nosotros debemos confiar en la gracia que viene de Dios para poder llevar a cabo, finalmente, la misión que nos encomienda.

¿Qué es lo triste de hoy? Lo que sucede en el Evangelio, en donde vemos que los paisanos de Jesús, los de su misma tierra, no creen en Jesús. Aquellos hombres escuchaban a Jesús, se sorprendían y se admiraban de sus palabras y de sus gestos, pero no creyeron en Él. Y dice el texto que, ante esta incredulidad, no pudo obrar milagros ahí.

Esta es la misma historia de nuestro tiempo, es nuestra propia historia. Hoy en día, Jesús sigue siendo muy admirado por muchos, sorprende a otros tantos, es muy predicado e invocado, pero tristemente, pocos son los que creen verdaderamente en Él.

Pudieran pensar en que mi afirmación es muy pesimista, pero esto se nota sin dificultad, en que no aman y no viven como Él, en que no lo siguen con todo lo que implica y con todo lo que Él nos pide. Cuánto católico light que dice: “yo sí creo en Dios y le pido todos los días”, pero se contradicen con la incoherencia de su vida.

El texto lo dice muy claro: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa. Y no pudo hacer allí ningún milagro”. Jesús no puede realizar milagros cuando se topa con una incredulidad obstinada.

¿Cuál es el peor rechazo que podemos experimentar? El de los más cercanos, de nuestros amigos, parientes, familiares, conocidos, etc. El rechazo duele más cuando viene de los que más se quiere. Esto le pasó a Jesús en su tiempo y le sigue pasando hoy, ya que tú y yo somos de su familia, somos sus cercanos y lo rechazamos cuando no creemos en Él.

Ciertamente le duele el alejamiento de aquellos que no lo conocen, de los que nosotros llamamos “grandes pecadores”, pero hoy te aseguro que le duele más nuestro rechazo, el rechazo de los que se supone estamos cercanos a Él.

 

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