¿Cómo elegir un buen padrino?

Ser padrino en un Sacramento (bautismo, eucaristía, confirmación o matrimonio) resulta ser todo un privilegio y no un mero acto social, aunque más de algunos lo consideran así por no darle mayor importancia.

Cómo abundan los padrinos que pasado el día de la celebración, desaparecen y jamás vuelven a tener contacto con sus ahijados, olvidándose así del compromiso que adquirieron. Pero también hay otros que se ponen la camiseta y cumplen a cabalidad con su acompañamiento y apoyo.

Por eso, si estás buscando un padrino para tu hijo o estás por recibir algún Sacramento de iniciación cristiana y no sabes a quién elegir, quiero decirte que no debes tomarlo a la ligera, pues a quien elijas deberá ser compañero fiel en el crecimiento y fortalecimiento de la fe, además de un verdadero testigo de la fe.

El papel de los padrinos es apoyar y acompañar a la persona que los eligió en su práctica de la fe, siendo verdadero ejemplo para sus ahijados y no solamente como expendedor de dinero y regalos.

No te bases solamente en elementos como la amistad, el cariño o meros compromisos familiares para tomar una decisión. Es importante que esa persona posea elementos esenciales para poder cumplir con ese compromiso. La Iglesia, a través del Código de Derecho Canónico en su numeral 874, nos marca cinco cualidades a observar:

 1.- “Que haya sido elegido por quien va a bautizarse o por sus padres o por quienes ocupan su lugar o, faltando éstos, por el párroco o ministro; y que tenga capacidad para esta misión e intención de desempeñarla”. Por lo tanto, el padrino no está solamente para salir en la foto y hacer presencia. No, debe tomar el compromiso permanente de ayudar a su ahijado en el camino de la fe. Además, debe tener la intención de querer hacerlo.

2.-“Que haya cumplido dieciséis años, a no ser que el Obispo diocesano establezca otra edad, o que, por justa causa, el párroco o el ministro consideren admisible una excepción”.

3.-Que sea católico, esté confirmado, haya recibido ya el santísimo sacramento de la Eucaristía y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir”. Es decir, ser un católico practicante, no solo de eventos especiales. Y no menos importante la coherencia de vida, que viva lo que cree.

4.-“Que no esté afectado por una pena canónica, legítimamente impuesta o declarada”. Por ejemplo, la excomunión.

5.- “Que no sea el padre o la madre de quien se ha de bautizar.” Esto es así porque el padrino deberá ser apoyo y acompañamiento en la educación católica del ahijado junto con los padres. Pero bien podría ser padrino, el hermano, hermana o algún pariente cercano.

A la persona que elijas y acepte la responsabilidad de ser madrina o padrino debe ser consciente que lo será siempre, por toda la vida. Procura elegir bien. Y  si te han pedido que tú seas madrina o padrino, encomiéndate a Dios para que sea él quien dirija y guíe tus pasos en este nuevo compromiso que has decidido tomar.

 

About Daniel Alberto Robles Macías

Daniel, Abogado de profesión y católico por convicción; entregado de tiempo completo a la evangelización. "No tengan miedo de mirarlo a Él" San Juan Pablo II

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