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¿Cómo elegir a la persona correcta?

Cuando conoces a alguien; al ir tratando un poco a la persona, me atraen ciertas características de ella, como el físico, su personalidad y sus habilidades. Pero, ¿podrían ser estos elementos suficientes para decidir entablar una relación de noviazgo con ella? 

Dicen que nadie puede amar lo que no conoce. Si bien esos son elementos que abren la puerta al coqueteo y al romance, pero hay otros aspectos más importantes que debes reconocer antes de sólo dejarte llevar por sentir bonito. Por lo tanto, debes ser inteligente y elegir bien a quien será tu compañera de tu vida.

Por eso, si estás pensando iniciar una relación de noviazgo, te proponemos 4 consejos a considerar para tomar una buena decisión:

1.-No todo es el físico: Dicen que “de la vista nace el amor” y claro que una bonita cara, un cuerpo escultural, un tono de piel y una bonita sonrisa son atributos que roban miradas a cualquiera. Pero decidir aventurarte a una relación sólo por alguno de estos factores, es una gran equivocación. Si tu ideal es un buen físico, debes saber que es una característica pasajera, los años pasan y la bonita figura pronto se terminará. En cambio, si te enfocas en un buen corazón, en su capacidad de darse a los demás, en su agradable compañía, en su inteligencia y en valores que tengan en común, sin duda serán felices. Busca atributos que te permitan admirar y no sólo desear a esa persona. Busca a alguien que no sólo deleite tus ojos sino también tu alma. El profeta Samuel nos dice: “No mires su apariencia ni su gran estatura, porque lo he descartado. Pues la mirada de Dios no es la del hombre; el hombre mira las apariencias, pero Yahvé mira el corazón” (1 Samuel 16, 7).

2.-Fíjate cómo trata a los demás: Este es uno de los consejos que nos parece más importante. Si en verdad quieres conocer a alguien comienza por observar cómo es con los demás y cómo se comporta con ellos. Cuando apenas se empiecen a conocer, es claro que te tratará muy bien, será todo un caballero o toda una dama; pero te has fijado ¿cómo trata a sus padres, a sus amigos, a sus compañeros de trabajo o incluso a un mesero? ¿Cuál es su pensamiento sobre las personas más necesitadas, los ancianos, los niños o la gente de la calle? Cuando una persona es sensible a las necesidades de los demás, amable, educada, generosa y confiable, no es más que la muestra clara de sus valores y de lo que de verdad le importa. Todo esto sólo lo sabrás con la convivencia diaria y en las situaciones comunes. En fin, tú decides con quien quieres estar, toma para ti este consejo de San Pablo: “Por lo demás, hermanos, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta” (Filipenses 4, 8).

3.-No te desesperes: Como soltero, cuántas veces te han llegado a decir cosas como ¿Por qué no tienes novio o novia? ¿Y si mejor te rifamos a ver si ya sales? ¿Te piensas quedar soltero toda la vida? ¿Vas a quedarte a vestir santos? y más comentarios que inconscientemente nos hacen sentir incómodos y un poco “presionados” por los demás. Esas salidas con tus amigos en “parejitas” en las que tú siempre eres el mal tercio, incluso hasta tú ya te comienzas a imaginar como el tío soltero. Borra eso de tu mente y no te desesperes por encontrar ya a alguien para no quedarte solo. Tomar en cuenta esos comentarios no es la razón para salir a la calle y elegir a la primera persona que te hable bonito, al contrario, eso sin duda te llevaría al fracaso. Sé positivo, confía en Dios y confía en sus planes. Quizás en estos momentos de tu vida tus prioridades deben ser otras, como tu escuela, tu trabajo o tu familia, ya llegará el momento y las cosas comenzarán a darse solitas, ya lo verás. Toma las cosas con calma y pide a Dios la sabiduría para buscar y elegir a esa persona que te mereces. San Pablo nos dice: “Esperemos, pues, sin ver, y lo tendremos, si nos mantenemos firmes” (Romanos 8, 25).

4.-Que tenga tus valores: Es decir, decídete por esa persona con la que puedas compartir lo que realmente eres, que comparta tus valores, tus creencias o tus planes a futuro, etc. El diálogo será el mejor método para descubrirlo, comienza por cuestionar qué planes tiene para su vida. Quizás piensas que no es tan necesario tener en común los proyectos de vida y que eso no determinará si tendrán éxito o no, pero no es así, es importante tener planes de vida en los que se compartan a dónde quieren llegar, y si buscan llegar juntos. No confundas tener proyectos en común con el gusto por estar con la otra persona. Si te sientes muy bien con la otra persona, pero no tienen planes, valores o proyectos en común, frustraras tu vida a futuro. Ten confianza, tu compañero de sueños y de vida, llegará en su momento. Ya nos dice San Pablo: “No se junten con los que rechazan la fe: es cosa absurda. ¿Podrían unirse la justicia y la maldad? ¿Podrían convivir la luz y las tinieblas?” (2Corintios 6, 14).

Si te gustaría tener un noviazgo cristiano no olvides lo siguiente:  Encomienda tu vida a Dios, Él iluminará tus pensamientos y tus deseos para que así puedas tomar una buena decisión, no te apresures. Si ya estás viviendo un noviazgo invita a Cristo, que sea su centro, su apoyo y él los bendecirá.

 

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