El activismo puede matar el amor

¿Alguna vez te ha pasado qué sientes que la vida se te va como agua? ¿Qué sientes que vives para lo urgente en lugar de para lo importante? 

Actualmente, vimos en un mundo que no para. Un mundo, en el que la competencia y el ganar, se convierte en una meta, vivir de esta manera se corre peligro, ya que nos podemos convertir en peones de un sistema, que nos empuja a esclavizarnos y a olvidarnos, de lo que de verdad importa en la vida.

¿Alguna vez te has preguntado, cuál es el verdadero sentido de la vida? ¿Alguna vez te has preguntado, para qué has venido al mundo, cuál es tu misión en él? 

Para nada estoy tratando de decir que el trabajo sea malo, lo malo es cuando nos consume la laboriosidad. Cuando llegamos a ese punto en el que cuando no estamos haciendo nada preferimos seguir trabajando, incluso hasta adelantando cosas. Hay ocasiones, en las que ya no sabemos estar solos, en las que ya no podemos disfrutar cuando hay un tiempo libre. Ahora imagínate, cómo puede afectar esto al amor.

Sobre las preguntas del sentido de la vida, resulta que a través de los tiempos el hombre sigue llegando a la misma conclusión, el fin de la vida es ser feliz. La felicidad no consiste en esa felicidad estruendosa, en la que una carcajada puede estar vacía.

La felicidad de la que el hombre está llamado es mucho más profunda, por decirlo de alguna manera es un estilo de vida, es algo interior, podemos llamarlo gozo; el gozo, consiste en saber sufrir y en saber disfrutar, saber sufrir sabiendo que todo mal pasa, y sabiendo disfrutar sabiendo que también ese momento pasará. Es por eso que no podemos vivir esclavos del activismo, de una vida que correr sin sentido, porque déjame decirte algo: tu vida fue creada con un sentido muy importante.

Para para descubrir cuál es tu misión, cómo es que llegarás a esa felicidad, es necesario hacer una pausa, una pausa cada día unos minutos para reflexionar, una pausa cada mes donde pueda darte incluso un día entero, donde pasen tan entablar una conversación profunda con Dios y contigo mismo, preguntándole y preguntándote ¿cuál es la verdadera felicidad y como se alcanza? Así te darás cuenta que la respuestas llegarán, que sin vivir a prisa, adelantándonos al futuro, podemos disfrutar más el momento presente, a las personas que hoy están con nosotros y que no sabemos si el día de mañana estarán.

El día de hoy te invito a hacer una pausa: para amar a Dios, a los demás, a ti mismo y el regalo del momento presente.

About Ana Gabriela Mayorga Novo

Lic. en Pedagogía y maestranda en Bioética. Cree firmemente que la solución de todos los problemas que aquejan al mundo comienzan en el núcleo familiar y en el interior de las personas.

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