¿Dios es indiferente, o paciente?

Hoy debo confesar que hablaremos  de uno de los Evangelios que más trabajo me costaba entender, ya verás porqué. Hoy el Señor  quiere que descubramos cómo es la paciencia de Dios quien, aunque tiene en su mano todo el poder del mundo entero, se muestra paciente y misericordioso con el hombre débil y pecador.

Siempre todos nos hemos preguntado en más de una ocasión: ¿Por qué Dios permite tanto mal, tanta malicia? ¿Por qué no castiga a todos aquellos que cometen injusticias? ¿Por qué permite que los malos caminen junto a los buenos? ¿Por qué permite que la cizaña crezca junto al trigo? Todo esto comienza a tener sentido en la Primera Lectura de Hoy ( Sab 12, 13-16, 19): “Por ser el Señor de todos, eres misericordioso con todos… has enseñado a tu pueblo que el justo debe ser humano, y has llamado a tus hijos de una dulce esperanza, ya que al pecador le das tiempo para que se arrepienta”.

Aquí está la idea central, Dios puede hacer cualquier cosa pues es Dios y es todopoderoso.. pero siempre da lugar al arrepentido, Dios tiene paciencia de nosotros, confía en nosotros, sigue dándonos su voto de confianza.

¿Qué hacía el mismo Jesús en vida? Los fariseos decían que solamente  los “puros” podía constituir los de las comunidad de la Alianza con Dios; mientras que Jesús se mezclaba con todos; justos y pecadores necesitamos conversión.

La paciencia de Dios espera a que madure la cosecha para hacer la separación del trigo y la cizaña en el juicio último. Esto es muy importante tenerlo en cuenta porque no es lo mismo la paciencia de Dios a ser indiferente a la actuación del ser humano. Convivir con lo negativo, con la cizaña no significa aprobarlo o estar de acuerdo con ella.

Con esto Dios quiere que aprendamos que nos da tiempo para arrancar toda la hierba mala que se ha añadido a nuestro corazón, nos tiene paciencia, nos mira con misericordia, nos trata siempre con amor. Nos da el valor para que podamos arrancarla y no vaya a echar a perder el fruto de la vida.

También nos invita a ser pacientes y misericordiosos con los demás a ejemplo del mismo Dios, que por los errores que otros cometan no los tachemos de por vida.. muchos de los que se encuentran en los vicios les resulta más difícil no tanto dejar el vicio sino que los demás le crean. Seamos misericordiosos porque Dios es misericordioso con nosotros.

About P. José Luis González Santoscoy

José Luis es Sacerdote de la Arquidiócesis de Guadalajara, México. Tiene mucho gusto por la lectura, el cine y es un apasionado de la magia. Comprometido con la evangelización a través de los medios de comunicación.

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