¿Qué dicen tus palabras y qué dicen tus obras?

En este domingo el Señor quiere recordarnos que lo más importante no son las buenas intenciones, sino las acciones concretas que me llevan a adherirme a la voluntad de Dios. Todos tenemos siempre oportunidad de cambiar y de convertirnos cuando hemos fallado, sólo es cuestión de querer.

Dice un dicho que el infierno está lleno de buenas intenciones. Es decir, no basta con desear las cosas, sino que hay que actuar. En el Evangelio de hoy (Mt 21,28-32) se nos presenta la parábola de los 2 hijos que son mandados a trabajar, uno dice que no pero al final sí va; otro dice sí, y al final no va.

Vemos 2 actitudes en ellos; Uno obedece con las palabras, pero desobedece con las obras. Al inicio se muestra decidido, generoso en su entrega, no vacila en su respuesta de ir a donde se le pide.. pero al final, todo quedó en palabras huecas.. habló mucho, pero actuó poco.

El otro hijo,  desobedece con las palabras, pero no con los hechos. Al inicio se mostró reacio para hacer lo que se le pide, se muestra indiferente, apático, pero al final termina haciendo las cosas.

La enseñanza de hoy es que sólo quien mantiene una adhesión efectiva a la voluntad de Dios, incluso después de una negativa inicial, merecerá el premio eterno.

Pudiéramos reflejarnos en el que al principio dice que sí, pero termina no haciendo las cosas… cuando nos mostramos aparentemente muy generosos y serviciales, pero a la hora que Dios nos pide un cambio concreto o una conversión de vida, no quiero entrarle.

Muchas veces sucede que aquellos que “aparentemente” están lejos de Dios, son los que nos ponen ejemplo de entrega, de servicio y son muy generosos en sus compromisos. Cuando los que aparentemente estamos cerca de Dios y estamos cumpliendo, a lo mejor lo hacemos, por apariencia  y  ya no tenemos un arranque generoso.

La buena noticia de hoy es que siempre podemos reconsiderar nuestras opciones de vida. Si nos hemos equivocado siempre podemos volver al camino. Hoy Ezequiel (Ez 18, 25-28) dice : “Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida, ciertamente vivirá y no morirá” Dios siempre nos da muchas oportunidades, está en nosotros tomarlas o rechazarlas.

Convirtámonos y como dice hoy San Pablo: “Tengamos los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús”(Flp 2, 1-11)

About P. José Luis González Santoscoy

José Luis es Sacerdote de la Arquidiócesis de Guadalajara, México. Tiene mucho gusto por la lectura, el cine y es un apasionado de la magia. Comprometido con la evangelización a través de los medios de comunicación.

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