+ DIOSLa Charla Dominical

Un día en la vida de Jesús

Querido hermanos, los invito a que en este domingo nos vayamos de vacaciones con Jesús. ¿Les gustaría? Porque hoy vamos a descubrir en el Evangelio cómo era un día ordinario en la vida de Jesús, descubriremos 4 acciones fundamentales que tenían sus jornadas.

Primero, recordemos que la predicación del Reino de Dios y la curación eran parte indispensable de la vida de Jesús, ambas nos demuestran que ya está presente el Reino de Dios entre nosotros.

El evangelista Marcos nos relata cómo era un día en la vida de Jesús:

1. – Por la mañana: Va a la sinagoga, a la casa de oración, a encomendar todas sus labores. Ahí se compartía la Palabra, se escuchaba la Torá y allí también Jesús enseñaba con autoridad y echaba a los espíritus malos del corazón de los hombres. Lo primero que debemos aprender aquí es la importancia de escuchar/enseñar la Palabra.

2.- Ámbito familiar y de amistad: Saludo de la sinagoga va a visitar a sus amigos que se encuentran con una pena,  la suegra de Pedro está en cama enferma. Allí Jesús se hace presente, se compadece, se acerca al que sufre y está tumbado, la toma de la mano y la levanta. Aquí vemos la gran actitud de ir él mismo, no manda a nadie. Cuántos hermanos nuestros enfermos, alejados, apartados que sufren y no nos interesamos por ellos. Aquí lo que Jesús nos enseña es a AMAR al prójimo, hacernos uno con su dolor y ayudar. De la suegra podemos aprender a que una vez que Jesús no sana, debemos ponernos a servir generosamente.

3.- A la puesta del sol: A Jesús le presentaron muchos enfermos y poseídos del demonio y a todos curó y les sacó al demonio. De aquí vemos y aprendemos cómo Jesús SANABA  a todos los que acudían a Él. Cuánta necesidad de sanación hay hoy en día. También nosotros podemos sanar a muchos de la apatía con nuestro testimonio, del egoísmo con nuestra caridad, del resentimiento con nuestros perdón, etc.

4.- En la madrugada: Jesús tiene la necesidad de encontrarse con su Padre a través de la oración. Después de una jornada llena de predicación y curación, va al encuentro que restaura, que anima, que fortalece: la oración. De aquí aprendemos que no podemos dejar de ORAR. Por más ocupado que esté nuestro día, no podemos olvidar lo más importante, el encuentro con Dios.

4 Acciones diarias en la vida de Jesús:

a) Escuchar/ enseñar la Palabra

b) Amar al prójimo

c) Sanar enfermedades

d) Orar a Dios

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