¿Cómo puedo ser Santo?

¿Te gustaría pasar la eternidad en presencia de Dios?  Si tu respuesta es sí, debes saber entonces que ese deseo se llama santidad. Hemos escuchando tantas veces esta palabra y pensamos que esa condición está reservada solamente para los sacerdotes o religiosas y uno que otro laico distinguido por su manera de vivir. Un cuento de hadas, bonita historia, pero imposible hacerla realidad en nosotros.

Alcanzar la santidad no sólo es para algunos sino para todos, ya que es una invitación que Dios nos ha hecho de manera personal. Más de alguno, al recibir esta invitación la han desechado y ha seguido su camino sin darle mayor importancia, pero otros, se han empeñado en luchar día con día en lograr la santidad. La santidad, es para todos, no importa que has hecho o has dejado de hacer, qué tantos pecados hayas cometidos, Dios siempre te llama a que seas santo hoy.

Ser santo, es tu vocación desde que fuiste bautizado. Es la gracia que viene de Dios que quiere moldearnos y ejercitarnos en todas las acciones y pensamientos de cada día. Es cumplir su voluntad todos los días. Tranquilo, no por leer cumplir su voluntad tiene que ser la parte mala y pesada de esto, al contrario, debemos mirar esto con una visión del Padre amoroso que quiere sólo lo mejor para sus hijos. Pues como dice Jesús: “Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, dará cosas buenas a los que se las pidan!” (Mt 7, 11).

Jesús nos hace una exigencia, debemos buscar la perfección diaria en nuestra vida siempre en comunicación constante con Dios: “Por su parte, sean ustedes perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el Cielo. ” (Mt 5, 48) Dios siempre insiste en nuestra santificación, es decir, en que vivamos junto a Él para podernos apartar de todo aquello que nos aleja de su gracia. “Porque yo soy Yavé, Dios de ustedes; santifíquense y sean santos, pues yo soy Santo” (Lv 11 ,44).

Pero ¿Cómo podemos ser santos? La clave es Cristo, seamos imitadores de él, ya que él mismo nos dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí” (Jn 14, 6). Él es la llave para poder estar en presencia de Dios, es el modelo y el autor de toda santidad. No hay otro camino seguro más que seguir los pasos de Jesús. Su gran amor por los demás, su amor total y confianza al Padre son nuestra principal guía para ser santos.

Imitar a Cristo para ser poder ser santos, se hace posible por la fuerza del Espíritu Santo, quien nos mueve y nos inspira día tras día a amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todas las fuerzas y así poder amar a los demás. Atrévete a invitarlo a tu vida para que sea él quien te guíe en todo tu actuar, pensar y vivir. 

La santificación es un trabajo diario y constante que requiere todo nuestro esfuerzo para alcanzar la gracia santificante de Dios que viene por medio de los Sacramentos. Así, que no tengas miedo de alcanzar la santidad, es el único camino seguro a la felicidad y a la comunión diaria con Dios. Y no olvides la recomendación de nuestra madre María: Hagan lo que él les diga”  (Jn 2, 5).

About Daniel Alberto Robles Macías

Daniel, Abogado de profesión y católico por convicción; entregado de tiempo completo a la evangelización. "No tengan miedo de mirarlo a Él" San Juan Pablo II

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