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¿Cómo hacer una buena confesión?

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El sacramento de la confesión es un nacer de nuevo en la gracia de Dios que nos permite estar más cerca de Él. Por lo tanto, hay que aprovecharlo de la mejor manera, a conciencia y de manera profunda. Por eso, si tú también quieres hacer una verdadera confesión, te compartimos 4 pasos para lograrlo.

1.-Haz un sincero examen de conciencia: Quiero comenzar recordándote que Dios nos ama infinitamente y nos perdona siempre. Debemos traer a nuestra memoria todas nuestras faltas, todo aquello que pensamos, sentimos, hicimos y omitimos. Aquello que nos alejó de Dios, a través de una ofensa a los demás o de un daño que nos causamos o le causamos a otra persona. Este paso es uno de los más importantes, pues es el momento de ser sinceros con nosotros mismo y con Dios, reconociendo que hemos fallado a ese gran amor que Él tiene por cada uno de nosotros. Lo importante es adentrarnos en el propio corazón y admitir cada uno de nuestros pecados. Tomando en cuenta cómo ha sido nuestra relación con Dios, con nosotros mismo y con los demás. No hagas un examen de conciencia superficial, sino que debes hacerlo con profundidad y con todo lo que implica la falta. Te pongo un ejemplo, el mandamiento de “no matarás”, no se refiere únicamente a no matar físicamente, sino que también podemos matar con la crítica, el odio, la indiferencia, etc. Para comenzar, puedes repasar los 10 mandamientos y los 7 pecados capitales. Recuerda siempre que Dios te ama: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que envió a su Hijo unigénito, para que todo aquel que crea en él, tenga vida eterna” (Jn 3, 16).

2.-Arrepiéntete de corazón: El pecado lastima nuestra relación de amor y de amistad con Dios, debilitándonos en la caridad y enfriándonos en la vida espiritual, por ello, necesitamos la confesión, para reanimarnos espiritualmente, y mejorar nuestras relaciones. Debemos tener claro que, sin el arrepentimiento, no podemos recibir el perdón, porque el verdadero arrepentimiento es consecuencia de reconocer humildemente mi falta, lo que me lleva a sentir dolor de haber pecado y surge en mí el deseo de no volverlo hacer. Arrepentirse no significa que jamás volveremos a pecar, sino que en ese momento tomo consciencia de lo que hice y, en adelante, evitaré las ocasiones que me lleven a volver a pecar. El pecador que está arrepentido, intentará con todas sus fuerzas dejar de lado su conducta y buscará regresar a Dios, a pesar de todas las dificultades que encuentre en el camino. Ya nos dice el libro de los Hechos de los Apóstoles: “Arrepiéntanse, pues, y conviértanse, para que sean borrados sus pecados” (Hch 3, 19).

3.-Confiésate con confianza: Aquí, los pasos anteriores cobran sentido, ya que, aunque estás frente al sacerdote, en realidad es el mismo Cristo quien te recibe y te mira con ternura, es el mismo Cristo en la persona del sacerdote, quien perdona tus pecados. Así que, una buena confesión tiene 4 características: debe ser clara, concreta, concisa y completa. No omitas ningún pecado que recuerdes, no tengas miedo, ya que el sacerdote no está allí para juzgarte, sino para consolarte y animarte, sólo a través de él, porque así lo quiso Jesús, es que serán perdonados todos nuestros pecados. Al final, puede brindarte algunos consejos y recomendaciones para que no vuelvas a pecar. Ya nos dice el Apóstol San Juan: “Si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad” (1Juan 1, 9).

4.-Cumple la penitencia: Es lógico que a toda ofensa debe corresponderle una reparación proporcional al daño cometido. Aquí también aplica para nosotros, ya que la penitencia es una medicina espiritual que nos ayuda a reparar el daño que hemos cometido. Por lo que, al terminar la confesión, el sacerdote nos deja una penitencia, la cual muchas veces se trata de una oración o una acción específica que nos ayuda a crecer, de acuerdo a los pecados confesados. No dejes de cumplirla, pues es una ocasión para agradecerle a Dios el perdón que hemos recibido por su amor infinito. Digamos como el Salmo: “Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un espíritu firme” (Sal 51, 12).

Y tú ¿Tienes mucho sin confesarte? ¿Qué esperas? Acércate y renueva tu gracia. 

Recuerda las palabras del Papa Francisco: “El Señor nunca se cansa de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de pedirle perdón”.

No te pierdas esta guía para hacer una confesión general.

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