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¿Cómo elaborar un plan de vida?

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Conforme uno va creciendo, las responsabilidades aumentan y las cargas de trabajo o estudio, también. Con esto, muchas personas viven tan saturadas de actividades por hacer, que no aprovechan muchas de las cosas que tienen y no valoran a las personas que están con ellos, lo que los lleva a estancarse y viven su vida sin un proyecto ¿Qué pueden hacer? 

La vida pasa tan rápido que, a veces, nos llenamos de tantas actividades y olvidamos lo que es verdaderamente importante. Muchos viven sin encontrar su propósito en la vida y no encuentran la verdadera felicidad. Hoy te invitamos a hacer un proyecto de vida, que te permitirá cumplir tus metas y ser feliz.

Por eso, te compartimos 4 consejos para que, desarrolles un plan de vida que sea real y alcanzable y, así, puedas ser feliz:

1.-Define tu punto de partida: Primero hay que reconocer cuál es nuestra situación actual, en dónde nos encontramos y hasta dónde hemos llegado. Debemos pensar en las cosas que hemos hecho, de aquellas de las que nos sintamos orgullosos y de las que no. Además, debemos tomar conciencia de cuáles fueron las decisiones difíciles que tomamos en el pasado y qué consecuencias tuvieron en nuestra vida. Asimismo, debemos de descubrir cuáles son nuestras virtudes y defectos, debilidades y fortalezas, y reconocer que me motiva a salir adelante, por ejemplo: Dios, la familia, los amigos, el amor, tu desarrollo personal, etc. Y, por último, debemos pensar en cuáles son los sueños y proyectos que aún no hemos cumplido o que se quedaron en el baúl de los recuerdos. Este primer paso, nos ayudará a ser conscientes de todo lo que somos hasta el día de hoy, para así saber con lo que cuento y lo que me falta para alcanzar la plenitud. Recuerda las palabras de San Pablo: “Revestíos del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad.”  (Efesios 4, 24).

2.-Marca tu camino con objetivos: Una vez que ya somos conscientes de cómo estamos, debemos definir qué es lo que queremos alcanzar y a dónde queremos llegar. No se trata de realizar lo que otros creen que debemos hacer, sino de lo que personalmente anhelamos lograr. Por lo tanto, debemos ser muy sinceros y específicos con los objetivos que tenemos para cada aspecto de nuestra vida. Para un plan de vida objetivo, no podemos impulsar solo un aspecto de nuestra vida, sino que debemos tomar en cuenta todos los aspectos desde el aspecto profesional, humano, espiritual, familiar, amoroso, económico, etc. A cada uno de estos aspectos asígnale una prioridad, según los valores fundamentales. Acude a Dios y pídele su ayuda, porque Él nos hizo una promesa: “Yo te voy a instruir, te enseñaré el camino, te cuidaré, seré tu consejero” (Salmo 32, 8).

3.-Establece acciones concretas: Para poder alcanzar cada uno de los objetivos, es necesario tener claro qué acciones debo realizar para alcanzarlos. Sin duda que habrá algunos objetivos que nos demandarán más esfuerzos y sacrificios que otros, pero eso no nos debe desanimar, no debemos ser impacientes, por ello, entre más claras y concretas establezcas tus acciones, más fácil podrás cumplir tu objetivo. Además, es importante que nos pongamos metas a corto, mediano y largo plazo, es decir, que fijes tiempos específicos en los que nos comprometemos a realizar dichas acciones. De nada nos sirven bonitos objetivos, si no nos ponemos a trabajar y nos esforzarnos con acciones concretas. Esfuérzate todos los días y no te des por vencido, de lo contrario, tu plan de vida correrá el riesgo de quedarse en un buen recuerdo que nunca se volvió realidad. Recuerdas este consejo de San Pablo que te ayudará a mantenerte motivado: “Cualquier trabajo que hagan, háganlo de buena gana, pensando que trabajan para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3, 23).

4.-Evalúa tus resultados constantemente: Nadie más que nosotros somos los responsables de que nuestros objetivos se cumplan. Por eso, es importante que, de manera constante, evaluemos y demos seguimiento de qué y cómo hemos hecho las cosas. Debemos también identificar los medios que hemos utilizamos y nos han funcionado. Si te das cuenta que las cosas no van por buen camino, no hay que desesperarnos y hay que tomar otro camino. El resultado sólo dependerá de nosotros. No olvides que las dificultades y los errores siempre estarán presentes, así que no te desanimes, más bien, aprende de ello, pues estos serán los que nos hagan madurar y así poder llegar a la meta. No olvides que no vas solo, ya que Dios camina contigo. Por eso como dice el libro de Proverbios: “Encomienda al Señor tus obras, y tus proyectos tendrán éxito” (Proverbios 16, 3).

Marca el sentido a tu vida y toma el volante. ¿Qué estás esperando? Anímate y haz tu plan de vida. No podemos más que desearte las palabras del Salmo 20: “Que te conceda según tus deseos y lleve a buen fin todos tus proyectos” (Salmo 20, 5).

 

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