¿A qué se debe tanto mal en nuestro mundo y en nuestra sociedad?

Muchas veces nos quejamos de tanta injusticia que hay en la actualidad, tanta corrupción que afecta a los más débiles, tanta violencia que acaba con vidas y sueños… pero la respuesta hoy la encontraremos en las palabras que el profeta Joel nos dirige:

Hagan penitencia y lloren, sacerdotes; giman, ministros del altar; vengan, acuéstense en el suelo vestidos de sayal, ministros de mi Dios, porque el templo del Señor se ha quedado sin ofrendas y sacrificios. Promulguen un ayuno, convoquen la asamblea, reúnan a los ancianos y a todos los habitantes del país en el templo del Señor, nuestro Dios, y clamen al Señor: “¡Ay de nosotros en aquel día!” Porque ya está cerca el día del Señor, y llegará como el azote del Dios todopoderoso.

Todos los males en este mundo provienen de que el hombre se ha alejado de Dios. Recordemos que San Juan dice que “Dios es amor”, y si nosotros nos alejamos de Dios, quiere decir que nos alejamos del amor, por lo tanto, entra en nuestros corazones el egoísmo.

El profeta Joel, acaba de ser testigo de una catástrofe, una gran plaga de langostas había destruido las cosechas. Joel interpreta este hecho como consecuencia del descuido de sus conciencias y el alejamiento de Dios. Lo peligroso es que cuando nos alejamos de Dios las conciencias suelen estar adormecidas, ya que el pecado produce una especie de anestesia, ya que no se ve el daño que de él resulta.

Por ello, Joel invita a la penitencia y al ayuno. Recordemos que cuando los discípulos de Jesús le dijeron a éste que no habían podido sacar algunos demonios, Jesús les contestó que hay algunos demonios que sólo con oración y ayuno podían salir. Necesitamos hacer penitencia por nuestros pecados, necesitamos fortalecer nuestra voluntad a través del ayuno para poder rechazar el pecado en nuestra vida y acercarnos al Dios amor que nos llama siempre y en todo momento a la conversión.

Otra de las invitaciones que Jesús les hizo a sus discípulos fue “velen y oren para no caer en la tentación”. Debemos estar en una constante vida de oración para alcanzar a identificar lo que nos aparta de Dios. La oración, el ayuno y la penitencia no son práctica anticuadas ni pasadas de moda, sino que son medios espirituales para regresar a Dios, ya que nos hemos alejado de él.

“Hagan penitencia y lloren, giman, venga y acuéstense en el suelo vestidos de sayal”, son las palabras duras que hoy nos dirige el profeta, no nos hagamos sordos, sino acerquémonos al Señor y veremos cómo cambia nuestro mundo. Si nuestro mundo está como está es porque nos hemos alejado de Dios.

About P. José Luis González Santoscoy

José Luis es Sacerdote de la Arquidiócesis de Guadalajara, México. Tiene mucho gusto por la lectura, el cine y es un apasionado de la magia. Comprometido con la evangelización a través de los medios de comunicación.

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