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3 acciones que ayudan a vivir mejor la Cuaresma

Llegó la Cuaresma, el tiempo en el que nos preparamos para vivir el Misterio Pascual de Cristo. Muchos identifican este tiempo por la abstinencia de comer carne todos los viernes y saben que inicia porque ha llegado el miércoles de ceniza. Para muchos, desgraciadamente, este tiempo tan importante, se vuelve algo en lo que “hay que cumplir”, pero que no se quiere vivir en realidad.

El sentido de la Cuaresma va más allá de una simple práctica ritual. En estos 40 días recordaremos los mismos días de ayuno que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su ministerio. Asimismo, lo aprovecharemos como preparación para acompañar a Jesús en el camino de la cruz a la Resurrección y, poder así, celebrar como católicos el tiempo más importante del año, la Pascua, la cual nos recuerda el paso de la muerte a la vida.

Todos estamos llamados a ser discípulos de Cristo, a ser imagen viva de Él. La Cuaresma es el mejor momento para alcanzar ese ideal. Si de verdad queremos serlo, debemos aprender a cargar con nuestra cruz de cada día y esforzarnos por perseverar, ya que a través de ella podremos tomar fuerzas para superar nuestras dificultades y salir victoriosos.

Hay tres acciones concretas que la Iglesia nos invita a vivir para poder aprovechar en plenitud este tiempo de gracia: la oración, el ayuno y la limosna. ¿Qué te parece si nos proponemos practicarlos de corazón? Te explico cómo:

1.- Oración: Puedes proponerte asistir a Misa otros días además del domingo; rezar del Santo Rosario todos los días; visitar al Santísimo Sacramento de manera frecuente, sabiendo que ahí está presente Jesús; y sobre todo, cuidar tu gracia y participar de los Sacramentos, sobre todo la Confesión y la Comunión.

2.- Ayuno: Recordemos que el ayuno es una renuncia y una privación de algo. Podemos renunciar a algún gusto o actividad que practicamos con frecuencia (dulces, refrescos, alcohol, no ver televisión, no escuchar música, no comer entre comidas, tener un uso moderado de los aparatos electrónicos, etc.). Aunque no debes de olvidar que todos los viernes de Cuaresma se practica la abstinencia, es decir, no comer carne roja.

El ayuno que se nos pide, tanto el miércoles de ceniza como el viernes santo, se trata de tener una sola comida completa al día. El desayuno y la cena deberán ser muy sobrios, lo equivalente a un vaso de leche y una pieza de pan. Recuerda que el ayuno también pide no debemos comer nada entre comidas. Cuando practicamos el ayuno, fortalecemos nuestro espíritu y nuestra voluntad para que cuando llegue la tentación, podamos tener la fuerza interior necesaria para rechazar el pecado. Además, esta práctica nos recuerda a todas esas personas que actualmente sufren por el hambre en el mundo.

3.- Limosna: Aquí se nos invita a practicar la caridad para con los demás. Desde esforzarnos por cumplir con nuestras obligaciones en la escuela, trabajo y casa; podemos proponernos controlar nuestro carácter. Quejarnos menos y sonreír más. Ser más amables y no criticar a los demás. Pasar tiempo de calidad con nuestra familia. Asimismo, planear visitas a enfermos o a los adultos mayores que se encuentran abandonados. Pero no debemos olvidar que también la limosna nos invita a compartir algo material con quienes no lo tienen, no podemos volver de esta acción, algo meramente espiritual, que si bien es importante, no es suficiente.

Hagamos un esfuerzo por vivir conscientemente este tiempo de purificación. No lo veamos como un tiempo de mero sacrificio, sino como una oportunidad de acercarnos más a Dios. Ofrécele tus cansancios, tus dificultades, tus enfermedades, tus enojos, tus problemas cotidianos, así la carga será más ligera.

 

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